Vale, pues he dispuesto este espacio como archivero público de mis creaciones (buenas y malas, sin discriminaciones). ¿Por qué público? La respuesta a esa pregunta se desgrana en dos puntos:
Como primera medida, es un intento de incentivarme a escribir más seguido. Así, las pocas partículas de inspiración que se choquen con mi cabeza no se convertirán en energía desperdiciada. Aunque no es fehaciente considerar que dejará de ser un desperdicio de tiempo, seguramente será más productivo que solo esperar a que las partículas simplemente reboten a otra cabeza.
Como segunda medida, destacando el hecho subyacente de que soy periodista, no está mal empezar a creer que lo que redacto es leído por alguien más. Será beneficioso para el momento en que exista alguien que realmente me lea. Mientras tanto, usaré el espacio para subir y comentar producciones escritas que he hecho a lo largo de mi vida.
Conveniendo que solo publicaré (publiqué) el vínculo de este espacio en mi pequeño perfil de instagram, y pese a los motivos anteriormente explicados cuyos argumentos dan vida a este blog, no espero que la afluencia de visitas sea algo más que anecdótica e irrisoria. Sin embargo, si has llegado hasta acá, tienes mi gratitud por interesarte en la nada misma que comprende el pensar de este servidor.
Aclaratoria: Tanto el nombre del blog como mi apodo personal, responden nada más que a afinidades y homenajes a un mundo fantástico del que, si te conviertes en asiduo visitante, ineludiblemente leerás en alguna entrada de este blog.
Bienvenido a Pseudópolis Yard. En este caso, hogar de mi archivero personal.
Buenas! Reportándome por acá tras un buen periodo ausente. Quisiera que esa chica preciosa llamada Constancia llegase a mi vida para nunca irse. Pero mientras eso sucede, toca aceptarme y disculparme por las grandes dosis de procrastinación que azotan mi día a día; sin embargo, claro que hago autocrítica e intento mejorar y construir. No todo es tiempo de ocio, y vengo a dejarles a ustedes (lectores ficticios) un pequeño cuento que le escribí a mi novia con motivo de su cumpleaños. La historia pierde mucho si no se entienden las referencias detrás, pues al ser un cuento especial para una persona, evidentemente se aluden muchas experiencias compartidas y rasgos característicos de su personalidad y anatomía. Pero en fin, este blog es mi archivero y el cuento pertenece a él, y a Karla, mi novia, en primera instancia.

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