Sobre las frías pisadas
Sobre el aliento helado
Sobre el poder de un Dios.
El fuego azul crepitaba iluminando las escaleras.
Ellos subían. Había terror en sus miradas.
Renunciar era imposible. Su suerte estaba echada.
La mansión, muy a lo lejos, resplandecía azul entre la
oscuridad infinita.
Las llamas que los guiaban morían a su paso. Regresar
era el vacío.
La gloria, en cambio, yacía en algún lugar de aquella
cima.
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